viernes, 7 de diciembre de 2018

SEÑORA PRESIDENTA: No se debe, no se puede.

Señora Presidenta del gobierno del País Andaluz [esperemos, por el bien de Andalucía, que lo sea por pocos días].

   Señora. Cualquiera que hubiera visto su comparecencia, poco después de conocerse su pírrica y ridícula victoria en las elecciones del pasado domingo 2/12/2018, se sentiría –como yo—horrorizado al ver y oír, su patética imagen de persona descompuesta y sus palabras, indignas, de una Presidenta que, aún sabiéndolo, no ha podido resistir el malestar estomacal de una victoria que en realidad es una dura derrota.

   La Presidenta, miembra del PSOE, un Partido que ha estado alrededor de 40 años haciendo y deshaciendo lo que le venía en gana en Andalucía, escondiendo sus cacicadas políticas sin dar explicaciones en el mejor y más rico Estado miembro de los Estados Unidos del Reino [o República (yo, al menos, no la desea)] de España, no puede salir en los medios de comunicación para hacer un análisis de los resultados cosechados, y comenzar insultando a una oposición [VOX], que sin haberle ganado las elecciones --recuerde Su Excelencia, que han sido los votos de los andaluces y asimilados--, ha conseguido unos resultados legítimos espectaculares.

    El PSOE ha conseguido, sobre todo en los últimos años con el concurso de una izquierda sectaria, violenta, grosera, sin argumentos políticos y sociales, solo con el insulto y la intimidación, que los andaluces –excepto lógicamente los chupópteros y sus familiares enchufados en la ‘Ajunta de Atrincá’ paralela, digan: ‘hasta aquí llego la ‘riá’, y ni un milímetro más’.

   Es tal la claridad del repudio del País andaluz al PSOE, que sus ciudadanos se han quedado en casa y no han votado, con tal de no hacerlo a este, más que partido, destrozado club de familiares, amiguetes y otros enchufados.

   Esperemos del sentido común de nuestros adversarios políticos, que lleguen a un acuerdo y eliminen de la vida política a esta legión de jactanciosos, egocéntricos, soberbios y ‘shorisos’, pidiendo sin compasión posteriormente las responsabilidad penales, si las hubiere, a quién correspondiere. Todo ello por el bien de Andalucía y tranquilidad del pueblo andaluz, que debe observar que tarde o temprano ante la política y la justicia, nada, ni nadie, queda impune. 

CONSEJO NACIONAL ANDALUZ


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