Vamos
a enumerar y poner en conocimiento de los andaluces, algunos agravios y robos
[no serán ni la diez millonésima afrenta y perjuicio que nos infringen], sin
remontarnos mucho en la historia. Con ello solo pretendemos demostrar que se
puede ser nacionalista sin necesidad de romper una nación, ni enfrentar un
pueblo.
IV
El Plan Hidrológico Nacional [Zapatero año 2004]La
ignorancia popular –ampliamente fomentada por los políticos del último cuarto
del siglo XX--, otorga equivocadamente la política hidráulica en España al
franquismo [Gonzalo Fernández de la Mora (El
País. 8 de junio de 1992)
fue ministro de Obras Públicas], siendo cierto y verdadero que las mismas ya datan
de cuando al salir a la calle, la gente, no salía como hoy, en Sevilla, sino en
la Híspalis romana y parte de la prueba de ello son los restos de los...
...‘Caños de
Carmona’ en la calle Luis Montoto y Ranilla principios de la A-92, el acueducto
de Segovia o el embalse de Proserpina en Mérida. Obras Hidráulicas las hubo en 1902; 1909; 1916, 1919
y el de Guadalhorce. Haber, hubo varios intentos, culminando en el último que
ya aceptado por el Parlamento Republicano, fue definitivamente desechado en el
año 1933.
Ya en el
franquismo sí se desarrolló –a ver quién
era el guapo que se oponía-- una verdadera política hidráulica, hasta el punto
que la sabiduría popular rebautizó a Franco como: Paco ‘rana’, de pantano en
pantano.
Pero es a
partir de la desaparición del militar, es cuando el tema comienza a ser
doloroso con Andalucía. En plena culminación del desarrollo agrario ya
arrastrábamos un enorme déficit pluvial en nuestra tierra poniendo el campo
andaluz todas sus esperanzas en un partido [PC], que había prometido la
eliminación de los latifundios; desaparición de los caciques; reparto de los
campos: ‘La tierra para quien la trabaja’ y otras gilipolleces...
* * * * *
III
El circuito de Fórmula 1 de Jerez y la rapiña de Barcelona y Madrid
Conforme vamos avanzando en
los capítulos, más se ve la ‘mano negra’ del PSOE, el cual con tal de
arrodillarse ante Cataluña, no duda en hundir a Andalucía [también Extremadura,
Murcia, sur de Castilla la Nueva, etc., pero ese, de momento, no es nuestro
problema] en la miseria, destruyendo cualquier intento de cualquier persona o
ente tendente a liberar a nuestro pueblo de la dependencia y esclavitud a la
que nos someten los antiguos Condados y posteriormente Reinos del norte, Marca
Hispánica del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico e iniciador de la gran
mentira que el imperio del Crucifijo denominó/a: ‘La Reconquista’, [para mayor gloria de España, Felipe VI es, por heredad, el actual Rey de Jerussalem]…
…pues ésta nunca
existió y solo fue un pretexto para iniciar las Cruzadas hasta conseguir su
fin: Jerusalem, capital del Cristianismo.
De todos es sabido que la
maravillosa Cádiz y su provincia, es la
más pobre y económicamente deprimida,
ostentando el dudoso orgullo de tener la tasa de paro más alta de toda España,
y, lógicamente de Europa. El número de desempleados entre su juventud es
francamente pavoroso, llegando a más del 50% de jóvenes entre los 18 y 40 años
sin presente, y mucho menos, futuro.
Pero de vez en cuando surge
una figura que ‘rompe la pana’, y para este caso vale la figura del abogado y
brillante político Pedro Pacheco Herrera [Jerez, 1949], que fue sin dudar el
mejor alcalde [1979 a 2003, por algo sería] que ha tenido esta ciudad.
Son muchas las obras, mejoras
y modernidades que Pedro acometió en Jerez de la Frontera, tendentes, además de
proporcionar trabajo a los jerezanos, a modernizar y hacer más atractiva para
la inversión industrial y desarrollo comercial para sus convecinos: Elevó el
paso del Ferrocarril por toda la ciudad desde el aeropuerto hasta la salida
para Cádiz, finalizando con las dos mitades que su tendido provocaba en la
ciudad desde su construcción; construyó una estación de mercancías que
desahogaba Cádiz capital por su nula expansión territorial; creó el Parque tecnológico
agroalimentario, y, en definitiva, mejoró la ciudad favoreciendo la posibilidad
de puestos de trabajo.
Pero como todo lo anterior no se corresponde
con la finalidad de este capítulo, salvo el de ensalzar la extraordinaria figura de un hombre del pueblo y para el pueblo, pasemos a la rapiña de Barcelona y Madrid, su cómplice.
A todo lo
anteriormente citado sobre Pedro Pacheco, hay que añadirle una obra
–probablemente habrá más que desconocemos-- que, conjuntamente con otras que ya tenían renombres
mundiales [vinos y sus bodegas en general], puso –una vez más-- el nombre de
Jerez en la órbita mundial: El Circuito de competición de Fórmula 1, inaugurado
en el año 1985, tres años después de la desgraciada, para Andalucía, llegada
del PSOE al poder central.
Jerez cuenta con un clima seco y soleado de
altas temperaturas, que lo hacen ideal para probar la resistencia al calor de todo
tipo de competiciones de velocidad, contando además con la ventaja de que en el
caso de pruebas de neumáticos; motores; amortiguadores y otros componentes
sometidos a la acción/presión del agua, era fácil engañar a los vehículos
‘cambiando el clima’ mediante la aportación de bocas de riego en lugares
estratégicos del circuito.
Al principio el
tema funcionó ya que la Federación Internacional dio el visto bueno; la
Española encantada con otro circuito más y de gran calidad; las marcas y sus
escuderías valoraron positivamente la situación geográfica y condiciones
climáticas, por lo que Jerez y su circuito recibieron el placet en el año 1985,
comenzando una época de esplendor económico para Cádiz y su provincia, pero…,
con Barcelona hemos topado amigo Sancho y observando el éxito y beneficios que
aportaba a ‘esos pobres jerezanos’, a finales del siguiente año 1986, la
Generalidad conjuntamente con el RACC y el Ayuntamiento de Montmeló
constituyeron lo que se denominó: Consorcio del Circuito de Cataluña.
Inmediatamente comenzaron las obras y en poco más de dos años [1989-91]
Barcelona inauguró el circuito, repartiéndose con Madrid la F-1,
arrebatándosela a Jerez y cantádole: Al carajo, al carajo, que se vayan al
carajo, y dejándole la de motos y otros acontecimientos menores.
Sí, sí, si, ser nacionalista no es ser independentista,
es defender lo tuyo.
* * * * *
II
En el año 1937 [aunque fue
inaugurada oficialmente en 1941], Don Prudencio Pumar –un extremeño afincado y
enamorado de Sevilla--, concibió la idea de crear una industria textil que se
llamaría HILATURAS Y TEJIDOS ANDALUCES S.A., en una región en la que, debido a su alto
número de habitantes, además de su posibilidad de comercialización en una
España controlada por los NACIONALISTAS españoles [recordemos que el centro de
fabricación y distribución de esta industria radicaba en Cataluña, y, que esta,
quedó en el lado republicano hasta el final de la contienda civil], existía la certeza de un mercado amplio y fiel.
Una vez hecha realidad, esta
industria se convirtió debido a su alta competividad --según lo explicado en el
apartado ‘a favor’ del capítulo I--, en la primera de España llegando a tener
en su mejor época más de 3.000 empleados en sus tres turnos diarios e
ininterrumpidos.
HYTASA llegó, después de 25
años de progresivo crecimiento, a
saborear la cima del triunfo hasta los años 1960 al 65, época maldita de mando
de los tecnócratas del Opus Dei, bajo las órdenes directas de Jesucristo
encarnado en la figura de ‘Monseñor’ Laureano López Rodó, en el gobierno
autoritario que propició su declive final. La llegada de los citados tecnócratas
–salvo raras excepciones, todos ellos del norte de España-- a la escena
política y a los puestos dirigentes del sistema político-social imperante en
esos años, fue decisivo para que, sin prisas, pero sin pausas, aniquilar
HYTASA. Poco antes del año 1970, la joya del empleo andaluz [llegaron para
trabajar desde todos los lugares de Andalucía], gracias a la ‘mano negra’ del
condado de Barcelona y sus satélites centralistas contra los territorios del
sur, comenzó la presión favoritista a los intereses del sector textil catalán,
consiguiendo, además del empobrecimiento de la región, no solo el mantenimiento,
sino la ampliación del paulatino e
indeseado efecto migratorio.
El certificado de defunción, después de
varios años de vaivenes, comenzó a extenderse cuando el ministro de UCD, Abril Martorell,
expropió la empresa –no olvidemos que el NACIONALISMO catalán, ha sido y es,
coto privado de su rica oligarquía y que primero UCD, después el PSOE y ahora
el PP, siempre han necesitado los votos nacionalistas-- privada en favor del Estado, lo que propició,
como no podía ser de otra forma y más en Andalucía, el aterrizaje de un aluvión
de altos directivos con suculentos sueldos y prebendas y nula productividad, favoreciendo
así que después de haber sido dirigida desde finales de 1982 por ex altos
cargos autonómicos [Fernando Feijoo, Pablo Recio y otros], el año 1985, el ministro
Solchaga, que como todos recordamos en la primera legislatura que gobernaron
necesitaron imperiosamente los votos de los parlamentarios catalanes en Madrid,
sentenciara que HYTASA era inviable. Y así, prosiguiendo con los bandazos y despidos hasta el año 1995, en el
que la histórica dirigente sindicalista Antoñita León, después de años de
lucha, tuvo que ver como esa empresa, su empresa de toda la vida, acababa sus
días como en la TVE de los años 60 y 70: El alma se serena, oración, despedida
y cierre, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Con el castigo a Andalucía,
llegó la penitencia a Cataluña, ya que poco antes de que HYTASA expeliera el
suspiro de muerte, las consecuencias de la entrada en el Mercado Europeo y los
acuerdos con China, provocaron la ruina del sector industrial en general, y el textil
en particular, hasta entonces el orgullo de esa región y su progresiva
desindustrialización hasta hoy, que como el resto de las regiones españolas
fabrican para sí mismas, pero que ellos aprovechan los canales de distribución creados
cuando eran una potencia industrial para vender en el resto de España.
Ojalá consiguieran la independencia y se fueran a hacer gárgaras, el
siglo pasado mismo.
I
En el año 1969, por motivos políticos, el
sistema absolutista imperante en España en cumplimiento de lo firmado en el
Tratado de Utrech [‘ninguna comunicación por tierra con el país (Andaluz)
circunvecino’], ordenó cerrar la verja [frontera]
con el Reino Unido en Gibraltar. Paralelamente, ordenó que se potenciara la
industrialización con empresas textiles, entre otras, en el denominado ‘Polo de
desarrollo del Campo de Gibraltar’, para dar trabajo a los andaluces que
trabajaban en el Peñón [botín de guerra] y otros.
A favor: Andalucía [el valle del Guadalquivir, sobre todo Córdoba,
Sevilla y Cádiz], contaba con inmensos territorios totalmente llanos en los que
se cultivaba –y cultiva-- cosechaba –y cosecha-- el algodón, y en los que también pastaban –y pastan-- la ovejas
que suministraban –ya no se suministra ninguna de las dos cosas-- la lana, había
mano de obra barata y sumisa por el pavor a la pérdida del empleo –en esto no
han cambiado los tiempos--, un precio de la materia prima ya citada altamente
competitivo y de transportes corto y barato; etc.
En contra: Andalucía sufría una
oligarquía totalmente entregada a la Hermandad de su Cristo y su Virgen en las que
presumían de poseer un puesto privilegiado cerca de la imagen y
convenientemente separado de toda esa chusma, a la que por ‘caridad cristiana’,
permitían desfilar conjuntamente con ellos, pero eso sí, convenientemente
disfrazados con túnicas y capirotes; una oligarquía que esperaba con
impaciencia, una vez cumplida con su hipócrita aptitud de católicos con ‘amor’
al prójimo, el día de la inauguración de las distintas Ferias y Fiestas de
Primavera andaluzas, en las que como no podía ser de
otra forma y gracias a saneada economía, disfrutaban de las casetas privadas en
las que se prohibía la entrada al molesto populacho; una oligarquía andaluza
entregada totalmente a la adoración de una virgen rural desplazándose desde su
amada iglesia a caballo acompañando una estampa [sinpecado] en un carro y con
las paradas prevista para desayunar, comer, cenar y darse al cante y baile y
que ‘convenientemente’, se encargaban cada siete años de disfrazar de pastora
para tener contento a los pobres que iban a pedirle cosas [con lo cara que
estaban], descansando; aseándose; comiendo, bebiendo y durmiendo en sus
confortables Casas de Hermandad, a la espera del gozoso momento del alba del
lunes de Pentecostés en los que sacarían el palio con la imagen a pasear por al
aldea. Lástima que en los últimos años toda esa chusma borracha y sudorosa, se
hayan adueñado del espectáculo y no los dejaran acercarse y para no tener que
oler su aliento a alcohol y su sudor pestilente.
Pero lo que fue, y es,
definitivo, es la gran influencia política en el centralismo político español
de Madrid de la oligarquía financiera de Cataluña, que en lícito
aprovechamiento --desde el inicio de la industrialización de España--, de su
posición dominante al ser el motor de este nación, presionaba –ilícitamente-- sobre
el poder de decisión político centralista, para como
refranéramente se dice: ‘Arrimar el ascua a su sardina’ y potenciando sus
fábricas en Cataluña, obligando a la quiebra y por tanto al cierre definitivo de
todas las factorías del citado Polo de Desarrollo en Andalucía finalizando con la sevillana HYTASA, a la que en el próximo capítulo me referiré.
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