viernes, 28 de diciembre de 2018

NACIONALISTA. ¿Se puede ser, sin ser independentista?

   Nosotros afirmamos que ‘sí’. Es posible ser nacionalista [defender a ultranza lo que nos pertenece y nos están robando diariamente desde los Reinos, Señoríos y Condados del norte [Navarra, Vascongadas y el molesto, y sobre todo, doloroso juanete de Aragón, llamado Cataluña] y no ser independentista por mucho que los voceros profesionales de lo políticamente correcto, se empeñen en desprestigiar el orgullo de nuestro movimiento político engañando al pueblo andaluz, haciéndoles creer que, el nacionalismo, es el paso anterior y obligado hacia el independentismo.


   Este Partido Nacionalista Andaluz –el PNdeA, partido transversal repudiador del anquilosado sistema de derecha/centro/izquierda, demostrará el día que posea autoridad en nuestro territorio, que no es solo posible, sino que es rigurosamente cierto, pero antes de que ese momento llegue, este Partido recuerda que la Constitución Española dispone que todos nuestros AFILIADOS, como personas físicas, el PNdeA como persona jurídica y ANDALUCÍA con todos sus ciudadanos como Ente Nacional, posee el derecho a ser nacionalista o independentista, siempre y cuando, se observe y respete la anteriormente citada CONSTITUCIÓN y las leyes y reglamentos que la desarrollan.

AL ALIENADO PUEBLO ANDALUZ
Sur de Europa [España]

¿Denunciar que en todas las quiebras y posteriores desapariciones del tejido industrial andaluz, aparecen los apellidos de altos cargos del PSOE en Andalucía y en el Gobierno Central, es ser independentista? 
¿Defender, irrenunciablemente, que no nos roben las sociedades del norte, es ser independentista?
 No, no y no.
 Esto no es ser independentista. Esto es ser nacionalista [andalucista] andaluz.

   Vamos a enumerar y poner en conocimiento de los andaluces, algunos agravios y robos [no serán ni la diez millonésima afrenta y perjuicio que nos infringen], sin remontarnos mucho en la historia. Con ello solo pretendemos demostrar que se puede ser nacionalista sin necesidad de romper una nación, ni enfrentar un pueblo.


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IV

El Plan Hidrológico Nacional [Zapatero año 2004]

La ignorancia popular –ampliamente fomentada por los políticos del último cuarto del siglo XX--, otorga equivocadamente la política hidráulica en España al franquismo [Gonzalo Fernández de la Mora (El País. 8 de junio de 1992) fue ministro de Obras Públicas], siendo cierto y verdadero que las mismas ya datan de cuando al salir a la calle, la gente, no salía como hoy, en Sevilla, sino en la Híspalis romana y parte de la prueba de ello son los restos de los...

...‘Caños de Carmona’ en la calle Luis Montoto y Ranilla principios de la A-92, el acueducto de Segovia o el embalse de Proserpina en Mérida. Obras Hidráulicas las hubo en 1902; 1909; 1916, 1919 y el de Guadalhorce. Haber, hubo varios intentos, culminando en el último que ya aceptado por el Parlamento Republicano, fue definitivamente desechado en el año 1933.

Ya en el franquismo sí se desarrolló –a ver  quién era el guapo que se oponía-- una verdadera política hidráulica, hasta el punto que la sabiduría popular rebautizó a Franco como: Paco ‘rana’, de pantano en pantano.

 Pero es a partir de la desaparición del militar, es cuando el tema comienza a ser doloroso con Andalucía. En plena culminación del desarrollo agrario ya arrastrábamos un enorme déficit pluvial en nuestra tierra poniendo el campo andaluz todas sus esperanzas en un partido [PC], que había prometido la eliminación de los latifundios; desaparición de los caciques; reparto de los campos: ‘La tierra para quien la trabaja’ y otras gilipolleces...    


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III

El circuito de Fórmula 1 de Jerez y la rapiña de Barcelona y Madrid

  
   Conforme vamos avanzando en los capítulos, más se ve la ‘mano negra’ del PSOE, el cual con tal de arrodillarse ante Cataluña, no duda en hundir a Andalucía [también Extremadura, Murcia, sur de Castilla la Nueva, etc., pero ese, de momento, no es nuestro problema] en la miseria, destruyendo cualquier intento de cualquier persona o ente tendente a liberar a nuestro pueblo de la dependencia y esclavitud a la que nos someten los antiguos Condados y posteriormente Reinos del norte, Marca Hispánica del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico e iniciador de la gran mentira que el imperio del Crucifijo denominó/a: ‘La Reconquista’, [para mayor gloria de España, Felipe VI es, por heredad, el actual Rey de Jerussalem]…



          …pues ésta nunca existió y solo fue un pretexto para iniciar las Cruzadas hasta conseguir su fin: Jerusalem, capital del Cristianismo.

   De todos es sabido que la maravillosa Cádiz y su provincia, es la más pobre y económicamente  deprimida, ostentando el dudoso orgullo de tener la tasa de paro más alta de toda España, y, lógicamente de Europa. El número de desempleados entre su juventud es francamente pavoroso, llegando a más del 50% de jóvenes entre los 18 y 40 años sin presente, y mucho menos, futuro.

   Pero de vez en cuando surge una figura que ‘rompe la pana’, y para este caso vale la figura del abogado y brillante político Pedro Pacheco Herrera [Jerez, 1949], que fue sin dudar el mejor alcalde [1979 a 2003, por algo sería] que ha tenido esta ciudad.

   Son muchas las obras, mejoras y modernidades que Pedro acometió en Jerez de la Frontera, tendentes, además de proporcionar trabajo a los jerezanos, a modernizar y hacer más atractiva para la inversión industrial y desarrollo comercial para sus convecinos: Elevó el paso del Ferrocarril por toda la ciudad desde el aeropuerto hasta la salida para Cádiz, finalizando con las dos mitades que su tendido provocaba en la ciudad desde su construcción; construyó una estación de mercancías que desahogaba Cádiz capital por su nula expansión territorial; creó el Parque tecnológico agroalimentario, y, en definitiva, mejoró la ciudad favoreciendo la posibilidad de puestos de trabajo.

   Pero como todo lo anterior no se corresponde con la finalidad de este capítulo, salvo el de ensalzar la extraordinaria figura de un hombre del pueblo y para el pueblo, pasemos a la rapiña de Barcelona y Madrid, su cómplice.


   A todo lo anteriormente citado sobre Pedro Pacheco, hay que añadirle una obra –probablemente habrá más que desconocemos-- que, conjuntamente con otras que ya tenían renombres mundiales [vinos y sus bodegas en general], puso –una vez más-- el nombre de Jerez en la órbita mundial: El Circuito de competición de Fórmula 1, inaugurado en el año 1985, tres años después de la desgraciada, para Andalucía, llegada del PSOE al poder central.

   Jerez cuenta con un clima seco y soleado de altas temperaturas, que lo hacen ideal para probar la resistencia al calor de todo tipo de competiciones de velocidad, contando además con la ventaja de que en el caso de pruebas de neumáticos; motores; amortiguadores y otros componentes sometidos a la acción/presión del agua, era fácil engañar a los vehículos ‘cambiando el clima’ mediante la aportación de bocas de riego en lugares estratégicos del circuito.

   Al principio el tema funcionó ya que la Federación Internacional dio el visto bueno; la Española encantada con otro circuito más y de gran calidad; las marcas y sus escuderías valoraron positivamente la situación geográfica y condiciones climáticas, por lo que Jerez y su circuito recibieron el placet en el año 1985, comenzando una época de esplendor económico para Cádiz y su provincia, pero…, con Barcelona hemos topado amigo Sancho y observando el éxito y beneficios que aportaba a ‘esos pobres jerezanos’, a finales del siguiente año 1986, la Generalidad conjuntamente con el RACC y el Ayuntamiento de Montmeló constituyeron lo que se denominó: Consorcio del Circuito de Cataluña. Inmediatamente comenzaron las obras y en poco más de dos años [1989-91] Barcelona inauguró el circuito, repartiéndose con Madrid la F-1, arrebatándosela a Jerez y cantádole: Al carajo, al carajo, que se vayan al carajo, y dejándole la de motos y otros acontecimientos menores.

Sí, sí, si, ser nacionalista no es ser independentista, es defender lo tuyo.

                                              
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II

   En el año 1937 [aunque fue inaugurada oficialmente en 1941], Don Prudencio Pumar –un extremeño afincado y enamorado de Sevilla--, concibió la idea de crear una industria textil que se llamaría HILATURAS Y TEJIDOS ANDALUCES S.A., en una región en la que, debido a su alto número de habitantes, además de su posibilidad de comercialización en una España controlada por los NACIONALISTAS españoles [recordemos que el centro de fabricación y distribución de esta industria radicaba en Cataluña, y, que esta, quedó en el lado republicano hasta el final de la contienda civil], existía la certeza de un mercado amplio y fiel.

   Una vez hecha realidad, esta industria se convirtió debido a su alta competividad --según lo explicado en el apartado ‘a favor’ del capítulo I--, en la primera de España llegando a tener en su mejor época más de 3.000 empleados en sus tres turnos diarios e ininterrumpidos.

   HYTASA llegó, después de 25 años de progresivo crecimiento,  a saborear la cima del triunfo hasta los años 1960 al 65, época maldita de mando de los tecnócratas del Opus Dei, bajo las órdenes directas de Jesucristo encarnado en la figura de ‘Monseñor’ Laureano López Rodó, en el gobierno autoritario que propició su declive final. La llegada de los citados tecnócratas –salvo raras excepciones, todos ellos del norte de España-- a la escena política y a los puestos dirigentes del sistema político-social imperante en esos años, fue decisivo para que, sin prisas, pero sin pausas, aniquilar HYTASA. Poco antes del año 1970, la joya del empleo andaluz [llegaron para trabajar desde todos los lugares de Andalucía], gracias a la ‘mano negra’ del condado de Barcelona y sus satélites centralistas contra los territorios del sur, comenzó la presión favoritista a los intereses del sector textil catalán, consiguiendo, además del empobrecimiento de la región, no solo el mantenimiento, sino la  ampliación del paulatino e indeseado efecto migratorio.

   El certificado de defunción, después de varios años de vaivenes, comenzó a extenderse  cuando el ministro de UCD, Abril Martorell, expropió la empresa –no olvidemos que el NACIONALISMO catalán, ha sido y es, coto privado de su rica oligarquía y que primero UCD, después el PSOE y ahora el PP, siempre han necesitado los votos nacionalistas--  privada en favor del Estado, lo que propició, como no podía ser de otra forma y más en Andalucía, el aterrizaje de un aluvión de altos directivos con suculentos sueldos y prebendas y nula productividad, favoreciendo así que después de haber sido dirigida desde finales de 1982 por ex altos cargos autonómicos [Fernando Feijoo, Pablo Recio y otros], el año 1985, el ministro Solchaga, que como todos recordamos en la primera legislatura que gobernaron necesitaron imperiosamente los votos de los parlamentarios catalanes en Madrid, sentenciara que HYTASA era inviable. Y así, prosiguiendo con los  bandazos y despidos hasta el año 1995, en el que la histórica dirigente sindicalista Antoñita León, después de años de lucha, tuvo que ver como esa empresa, su empresa de toda la vida, acababa sus días como en la TVE de los años 60 y 70: El alma se serena, oración, despedida y cierre, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

   Con el castigo a Andalucía, llegó la penitencia a Cataluña, ya que poco antes de que HYTASA expeliera el suspiro de muerte, las consecuencias de la entrada en el Mercado Europeo y los acuerdos con China, provocaron la ruina del sector industrial en general, y el textil en particular, hasta entonces el orgullo de esa región y su progresiva desindustrialización hasta hoy, que como el resto de las regiones españolas fabrican para sí mismas, pero que ellos aprovechan los canales de distribución creados cuando eran una potencia industrial para vender en el resto de España.

Ojalá consiguieran la independencia y se fueran a hacer gárgaras, el siglo pasado mismo.


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I

   En el año 1969, por motivos políticos, el sistema absolutista imperante en España en cumplimiento de lo firmado en el Tratado de Utrech [‘ninguna comunicación por tierra con el país (Andaluz) circunvecino’], ordenó cerrar la verja [frontera] con el Reino Unido en Gibraltar. Paralelamente, ordenó que se potenciara la industrialización con empresas textiles, entre otras, en el denominado ‘Polo de desarrollo del Campo de Gibraltar’, para dar trabajo a los andaluces que trabajaban en el Peñón [botín de guerra] y otros.

   A favor: Andalucía [el valle del Guadalquivir, sobre todo Córdoba, Sevilla y Cádiz], contaba con inmensos territorios totalmente llanos en los que se cultivaba –y cultiva--  cosechaba –y cosecha-- el algodón, y en los que también pastaban –y pastan-- la ovejas que suministraban –ya no se suministra ninguna de las dos cosas-- la lana, había mano de obra barata y sumisa por el pavor a la pérdida del empleo –en esto no han cambiado los tiempos--, un precio de la materia prima ya citada altamente competitivo y de transportes corto y barato; etc.

   En contra: Andalucía sufría una oligarquía totalmente entregada a la Hermandad de su Cristo y su Virgen en las que presumían de poseer un puesto privilegiado cerca de la imagen y convenientemente separado de toda esa chusma, a la que por ‘caridad cristiana’, permitían desfilar conjuntamente con ellos, pero eso sí, convenientemente disfrazados con túnicas y capirotes; una oligarquía que esperaba con impaciencia, una vez cumplida con su hipócrita aptitud de católicos con ‘amor’ al prójimo, el día de la inauguración de las distintas Ferias y Fiestas de Primavera andaluzas, en las que como no podía ser de otra forma y gracias a saneada economía, disfrutaban de las casetas privadas en las que se prohibía la entrada al molesto populacho; una oligarquía andaluza entregada totalmente a la adoración de una virgen rural desplazándose desde su amada iglesia a caballo acompañando una estampa [sinpecado] en un carro y con las paradas prevista para desayunar, comer, cenar y darse al cante y baile y que ‘convenientemente’, se encargaban cada siete años de disfrazar de pastora para tener contento a los pobres que iban a pedirle cosas [con lo cara que estaban], descansando; aseándose; comiendo, bebiendo y durmiendo en sus confortables Casas de Hermandad, a la espera del gozoso momento del alba del lunes de Pentecostés en los que sacarían el palio con la imagen a pasear por al aldea. Lástima que en los últimos años toda esa chusma borracha y sudorosa, se hayan adueñado del espectáculo y no los dejaran acercarse y para no tener que oler su aliento a alcohol y su sudor pestilente.  

   Pero lo que fue, y es, definitivo, es la gran influencia política en el centralismo político español de Madrid de la oligarquía financiera de Cataluña, que en lícito aprovechamiento --desde el inicio de la industrialización de España--, de su posición dominante al ser el motor de este nación, presionaba –ilícitamente-- sobre el poder de decisión político centralista, para como refranéramente se dice: ‘Arrimar el ascua a su sardina’ y potenciando sus fábricas en Cataluña, obligando a la quiebra y por tanto al cierre definitivo de todas las factorías del citado Polo de Desarrollo en Andalucía finalizando con la sevillana HYTASA, a la que en el próximo capítulo me referiré.



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